viernes, 18 de marzo de 2011

Fungus

Era una hermosa isla tropical del océano pacífico, bordeada de palmas de coco. En ella se cultiva la caña de azúcar, piñas, y otros frutales; sus bosques de rico maderamen poseen una variada fauna.

En medio del bosque apareció un brote de un extraño hongo que devoraba a los seres vivos y la parte líquida de los árboles y otros vegetales.
A medida que absorbía los nutrientes de las plantas y animales crecía en tamaño y se fusionaba en una sola masa, avanzando velozmente.

Algunos isleños aseguraban que ese mal se debía a un experimento que se escapó de algún laboratorio de la isla. Otros decían que el hongo había venido del espacio exterior porque recientemente había caído una lluvia de meteoritos (la verdad nunca se supo).

Un grupo de científicos llegados de varios países para estudiar esa plaga resolvieron bombardearlo con diferentes fungicidas; pero esto no dio ningún resultado y la plaga se extendía con mucha rapidez.
Se bombardeó con explosivos incendiarios, pero esto lo fragmentó esparciéndolo a mayor distancia.
Las explosiones causaron un incendio forestal de grandes proporciones, pero el fuego no detenía a la plaga.

Se decidió utilizar agua de mar para apagar el incendio. La sorpresa fue mayúscula para los científicos al notar que el agua de mar aceleraba su proceso de crecimiento y el mundo entero estaba en peligro si llegaba a los mares.

Se decidió evacuar a todos los habitantes de la isla por el peligro inminente que acechaba.
La plaga absorbió los cultivos de caña y seguía avanzando hacia otros cultivos.

Habían pasado varios días y los científicos no encontraban solución alguna.

La plaga avanzó hacia los cultivos de piña cuyos frutos se hallaban en estado de descomposición porque no habían sido cosechadas en su tiempo.

Cuando la plaga empezó a invadir los cultivos de piña, la parte que tocó los frutos se derritió lanzando al aire un gas con olor ocre.

De inmediato los científicos investigaron la causa de este fenómeno y se dieron cuenta que la plaga era susceptible al ácido aséptico.

Se importaron enormes cantidades de vinagre para conjurar el peligro.

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