En el Departamento del Chocó, de la República de Colombia, a la altura de Cabo Corrientes, hay un cerro que se eleva a una altura, aproximada de 1.500 metros sobre el nivel del mar, llamado “Jánano” por los nativos que habitan en sus proximidades, los que aseguran que nadie puede llegar a la cima porque son fulminados por rayos que y centellas que caen en el lugar. También aseguran que la cima del cerro está embrujada y que en ella habita el mismísimo “Diablo”, y por las noches se ven unas luces blancas y muy brillantes.
El barco pesquero “Audacia V” se encontraba en faena de pesca en esas aguas, siendo, aproximadamente. Las 01:30 del día 13. Los siete tripulantes de la nave eran capitaneados por un ecuatoriano: hombre de 1.60 mts. De estatura, rechoncho, de piel de color aceituna, de cabellos y pestañas hirsutas y de nariz convexa (prototipo de la provincia de Babahoyos del Ecuador).
Chuchasumadre: (expresión utilizada por los ecuatorianos para demostrar enojo, inconformidad, etc) negros perezosos; echen las redes al agua, chuchasumadre. Apúrense; carajo!
Un miembro de la tripulación le señaló al capitán unas pequeñas luces que se acercaban velozmente por el costado estribor de la nave, parecidas a un enjambre de luciérnagas. Cuando las luces pasaron a una altura, de aproximados, cien metros de altura, sintieron una oleada intensa de calor. Con el terror reflejado en su rostro el capitán repetía continuamente: chuchasumadre… chuchasumadre. Y se hincó de rodillas a rezar.
Cuando las luces se alejaron algunos kilómetros de la nave, se suspendieron por un largo rato en el aire y una de ellas se alejo velozmente de las demás, aumentando rápidamente su tamaño y tomando un color anaranjado, parecido al del sol, en su ocaso, cuando se oculta en el mar.
Aquella esfera, cuando alcanzó un diámetro aproximado de un metro, se precipitó al mar; se escuchó una fuerte explosión y se levantaron olas de tres metros de atura, haciendo naufragar al buque pesquero Audacia V.
Cuando la noticia de este suceso se difundió por todo el territorio nacional y el exterior, las redes sismológicas de Colombia y el mundo no reportaron que se hubiera registrado seísmo alguno.
El día l8 del mismo mes el barco carguero “Blue Sky”, el que hacía pocas horas había cruzado el Canal de Panamá hacia las aguas del Pacífico del mar territorial colombiano y navegaba en sus quietas aguas, cuando, de pronto, el timonel de guardia alertó al capitán del navío sobre un náufrago que se encontraba flotando encima de unos maderos. El capitán ordenó que se pararan los motores del barco y se bajara un bote salvavidas para que se efectuara su rescate. Cuando aquel náufrago fue izado a la cubierta de la nave balbuceaba las luciérnagas… las luciérnagas, repitiéndolo incansablemente. El capitán ordenó al enfermero de a bordo que le prestaran los primeros auxilios y se comunicó con las autoridades de Buenaventura, puerto de su destino.
Cuando el único sobreviviente del barco pesquero recobró la lucidez fue interrogado por las autoridades de Buenaventura, y las noticias de su relato trascendió las fronteras del país.
Una comisión de investigadores colombianos y de otros países se dirigieron hacia el cerro Jánano para comprobar las leyendas de los nativos del lugar y los relatos del náufrago. Corroboraron que las luces del cerro eran reales y se acentuaban al llegar la noche. Decidieron subir a la cima para investigar cual era la causa. Les pidieron a los nativos que les sirvieran de guías, pero estos, ante el temor supersticioso, se negaron a asistirlos. Aquellos investigadores decidieron subir por cuenta propia.
A medida que iban ganando altura notaron que el calor se acentuaba más y más. De pronto, en el cerebro de cada uno, sintieron una voz que les ordenaba no continuar con la marcha porque sus vidas corrían peligro. Las voces les decían: esas luces que ustedes ven y el calor que sienten es producto de nuestros cuerpos. Somos microscópicos y venimos de una estrella que colapsó hace millones de años tierra y se convirtió en una “nova”, y allí se engendró nuestro tipo de vida (vida de energía concentrada). Nuestros cuerpos se alimentaba con la energía que ella nos proporcionaba.
Cerca de nuestro mundo hizo explosión una estrella de gran magnitud y toda esa materia fue absorbida por nuestra estrella, aumentando su gravedad, por lo cual empezó a convertirse en un agujero negro, siendo imposible que nuestro sistema de vida continuase.
Al observar el espacio, vimos en el sistema de Orión un mundo igual al nuestro, Creamos una nave con un sistema antigravitacional y nos lanzamos al espacio. Cuando pasábamos por su sistema solar nuestra nave chocó con pequeño cuerpo celeste causando una avería en la nave y. por esta emergencia, tuvimos que aterrizar en este planeta, sumergiéndonos hasta su centro, donde se halla el magma incandescente, cuyo calor podría sostener nuestras vidas por un breve tiempo (tiempo terráqueo).
Hace poco tiempo (tiempo de la tierra) que salimos a la superficie para prepararnos para nuestro viaje.
Llevamos en este planeta cerca de dos millones de años, lo que, para nosotros es un corto tiempo, pues el tiempo de la estrella que dejamos se cuenta en forma diferente.
Hemos visto muchos cataclismos que se suceden en este planeta y la aparición del hombre y su evolución, convirtiéndose en la especie dominante sobre la tierra, y no logramos entender las causas el por qué se mantienen en guerras.
En esta época hemos tenido mucha actividad, porque estamos próximos a partir, y será en cinco días.
Ofrecemos disculpas por el mal que hemos ocasionado. A uno de los nuestros se le acabó su ciclo de vida, inesperadamente, y lo retiramos, lo más lejos que pudimos hacia el mar, para evitar una catástrofe mayor, pues nuestro diminuto cuerpo tiene una masa que, en este planeta, equivale a cincuenta mil toneladas. (La gravedad en este planeta es muy poca para nosotros y, por eso, usamos dispositivos antigravitacionales).
Nos despedimos de ustedes y de este planeta que nos dio la oportunidad de sobrevivir. En cinco días y en horas de la noche nos verán partir como un potente rayo de luz.
Pasados los cinco días, en horas nocturnas, los científicos, con los ojos puestos en la cima del cerro, vieron el fogonazo de una luz blanca y cegadora que se alejó velozmente de la tierra y se perdió en los confines del espacio.