viernes, 18 de marzo de 2011

Las luciérnagas

En el Departamento del Chocó, de la República de Colombia, a la altura de Cabo Corrientes, hay un cerro que se eleva a una altura, aproximada de 1.500 metros sobre el nivel del mar, llamado “Jánano” por los nativos que habitan en sus proximidades, los que aseguran que nadie puede llegar a la cima porque son fulminados por rayos que y centellas que caen en el lugar.  También aseguran que la cima del cerro está embrujada y que en ella habita el mismísimo “Diablo”, y por las noches se ven unas luces blancas y muy brillantes.
El barco pesquero “Audacia V” se encontraba en faena de pesca en esas aguas, siendo, aproximadamente. Las 01:30 del día 13. Los siete tripulantes de la nave eran capitaneados por un ecuatoriano: hombre de 1.60 mts. De estatura, rechoncho, de piel de color aceituna, de cabellos y pestañas hirsutas y de nariz convexa (prototipo de la provincia de Babahoyos del Ecuador).
Chuchasumadre: (expresión utilizada por los ecuatorianos para demostrar enojo, inconformidad, etc)  negros perezosos; echen las redes al agua, chuchasumadre. Apúrense; carajo!
Un miembro de la tripulación le señaló al capitán unas pequeñas luces que se acercaban velozmente por el costado estribor de la nave, parecidas a un enjambre de luciérnagas. Cuando las luces pasaron a una altura, de aproximados, cien metros de altura, sintieron una oleada intensa de calor. Con el terror reflejado en su rostro el capitán repetía continuamente: chuchasumadre… chuchasumadre. Y se hincó de rodillas a rezar.
Cuando las luces se alejaron algunos kilómetros de la nave, se suspendieron por un largo rato en el aire y una de ellas se alejo velozmente de las demás, aumentando rápidamente su tamaño y tomando un color anaranjado, parecido al  del sol, en su ocaso, cuando se oculta en el mar.
Aquella esfera, cuando alcanzó un diámetro aproximado de un metro, se precipitó al mar; se escuchó una fuerte explosión y se levantaron olas de tres metros de atura, haciendo naufragar al buque pesquero Audacia V.
Cuando la noticia de este suceso se difundió por todo el territorio nacional y el exterior, las redes sismológicas de Colombia y el mundo no reportaron que se hubiera registrado seísmo alguno.
El día l8 del mismo mes el barco carguero “Blue Sky”, el que  hacía pocas horas había cruzado el Canal de Panamá hacia las aguas del Pacífico del mar territorial colombiano y navegaba en sus quietas aguas, cuando, de pronto, el timonel de guardia alertó al capitán del navío sobre un náufrago que se encontraba flotando encima de unos maderos. El capitán ordenó que se pararan los motores del barco y se bajara un bote salvavidas para que se efectuara su rescate. Cuando aquel náufrago fue izado a la cubierta de la nave balbuceaba las luciérnagas… las luciérnagas, repitiéndolo incansablemente. El capitán ordenó al enfermero de a bordo que le prestaran los primeros auxilios y se comunicó con las autoridades de Buenaventura, puerto de su destino.
Cuando el único sobreviviente del barco pesquero recobró la lucidez fue interrogado por las autoridades de Buenaventura, y las noticias de su relato trascendió las fronteras del país.
Una comisión de investigadores colombianos y de otros países se dirigieron hacia el cerro Jánano para comprobar las leyendas de los nativos del lugar y los relatos del náufrago. Corroboraron que las luces del cerro eran reales y se acentuaban al llegar la noche. Decidieron subir a la cima para investigar cual era la causa. Les pidieron a los nativos que les sirvieran de guías, pero estos, ante el temor supersticioso, se negaron a asistirlos. Aquellos investigadores decidieron subir por cuenta propia.
A medida que iban ganando altura notaron que el calor se acentuaba más y más. De pronto, en el cerebro de cada uno, sintieron una voz que les ordenaba no continuar con la marcha porque sus vidas corrían peligro. Las voces les decían: esas luces que ustedes ven y el calor que sienten es producto de nuestros cuerpos. Somos microscópicos y venimos de una estrella que colapsó hace millones de años tierra y se convirtió en una “nova”, y allí se engendró nuestro tipo de vida (vida de energía concentrada). Nuestros cuerpos se alimentaba con la energía que ella nos proporcionaba.
Cerca de nuestro mundo hizo explosión una estrella de gran magnitud y toda esa materia fue absorbida por nuestra estrella, aumentando su gravedad, por lo cual empezó a convertirse en un agujero negro, siendo imposible que nuestro sistema de vida continuase.
Al observar el espacio, vimos en el sistema de Orión un mundo igual al nuestro, Creamos una nave con un sistema antigravitacional y nos lanzamos al espacio. Cuando pasábamos por su sistema solar nuestra nave chocó con pequeño cuerpo celeste causando una avería en la nave y. por esta emergencia, tuvimos que aterrizar en este planeta, sumergiéndonos hasta su centro, donde se halla el magma incandescente, cuyo calor podría sostener nuestras vidas por un breve tiempo (tiempo terráqueo).
Hace poco tiempo (tiempo de la tierra) que salimos a la superficie para prepararnos para nuestro viaje.        
Llevamos  en este planeta cerca de dos millones de años, lo que, para nosotros es un corto tiempo, pues el tiempo de la estrella que dejamos se cuenta en forma diferente.
Hemos visto muchos cataclismos que se suceden en este planeta y la aparición del hombre y su evolución, convirtiéndose en la especie dominante sobre la tierra, y no logramos entender las causas el por qué se mantienen en guerras.
En esta época hemos tenido mucha actividad, porque estamos próximos a partir, y será en cinco días.
Ofrecemos disculpas por el mal que hemos ocasionado. A uno de los nuestros se le acabó su ciclo de vida, inesperadamente, y lo retiramos, lo más lejos que pudimos hacia el mar, para evitar una catástrofe mayor, pues nuestro diminuto cuerpo tiene una masa que, en este planeta, equivale a cincuenta mil toneladas. (La gravedad en este planeta es muy poca para nosotros y, por eso, usamos dispositivos antigravitacionales).
Nos despedimos de ustedes y de este planeta que nos dio la oportunidad de sobrevivir. En cinco días y en horas de la noche nos verán partir como un potente rayo de luz.
Pasados los cinco días, en horas nocturnas, los científicos, con los ojos puestos en la cima del cerro, vieron el fogonazo de una luz blanca y cegadora que se alejó velozmente de la tierra y se perdió en los confines del espacio.

Sacudidas miclónicas presómnicas

El avión se encontraba volando a dos mil metros de altura. Soltó su carga de veinte paracaidistas deportivos. En el aire  empezaron a hacer figuras geométricas: rombos, círculos, triángulos, estrellas, etc. Cuando estaban a una altura de quinientos metros, el capitán del equipo dio orden de abrir los paracaídas. A un miembro del equipo el paracaídas no se abrió. Su cuerpo, irremediablemente, iba a chocar contra la tierra .Hacía titánicos esfuerzos para tratar de abrirlo, pero no lo conseguía.
Cuando estaba a escasos metros de altura, toda su vida empezó a desfilar ante sus ojos. Y empezó a preguntarse: ¿pero qué hago aquí? No he sido nunca un paracaidista y, además le tengo miedo a las alturas –soy acrofóbico- ¿cómo llegué a estar metido en esto? Con el terror reflejado en su rostro, lanzó un fuerte grito y se estrelló contra el piso.
Se despertó y escuchó la voz de su esposa que, alarmada, le dijo: Raúl ¿Qué te sucede? Lanzaste un fuerte grito y te caíste de la cama

El vivo muerto

Al consultorio de un famoso médico se presentó un hombre de un raro aspecto: su cuerpo presentaba una exagerada hinchazón y sus ojos no tenían el brillo característico de las personas (muy parecido a los ojos de los peces); su piel era extremadamente pálida y, a pesar de un fuerte olor a lociones, se le sentía otro olor a carne descompuesta.
 El médico, conteniendo las náuseas que le producía aquel hombre, le preguntó por el mal que le aquejaba, y el paciente le dijo: doctor, estoy muerto y siento que los gusanos me están devorando por dentro. Quiero que me de un certificado de defunción para que mis familiares preparen mi entierro.
 El médico se imagina que aquel hombre está loco y le recomienda que acuda a un sicólogo o visite a un siquiatra, puesto que ese caso no era de su competencia. El aludido le dijo al médico que el caso suyo era de medicina y no mental. Por favor ayúdeme, le insistía con vehemencia aquel hombre. Ya me quedan pocos minutos; mi cuerpo está próximo a explotar.
 El médico teme que aquel hombre está loco de atar y pueda tornarse peligroso, y decide llamar al manicomio. Le dice a aquel paciente que le espere un momento porque tiene que hacer una llamada urgente. Se comunica con el director del manicomio y le dice que en su consultorio se encuentra un orate y teme que sea peligroso y le pide, con urgencia, que se lleven a aquel loco. Regresó al consultorio y, para entretenerlo, comenzó por hacerle preguntas de rutina. Cuando calculó que los emisarios de la casa de salud estaban próximos a llegar, sacó de su escritorio unos documentos y le dijo que le haría el acta de defunción. En el preciso momento que el médico le entregaba el documento al paciente llegaron los empleados del manicomio y, ante el estupor y terror de ellos y del médico, el paciente explotó, cayó al piso y de su cuerpo salió un olor nauseabundo y millares de gusanos que se esparcieron por todo el consultorio.     

Fungus

Era una hermosa isla tropical del océano pacífico, bordeada de palmas de coco. En ella se cultiva la caña de azúcar, piñas, y otros frutales; sus bosques de rico maderamen poseen una variada fauna.

En medio del bosque apareció un brote de un extraño hongo que devoraba a los seres vivos y la parte líquida de los árboles y otros vegetales.
A medida que absorbía los nutrientes de las plantas y animales crecía en tamaño y se fusionaba en una sola masa, avanzando velozmente.

Algunos isleños aseguraban que ese mal se debía a un experimento que se escapó de algún laboratorio de la isla. Otros decían que el hongo había venido del espacio exterior porque recientemente había caído una lluvia de meteoritos (la verdad nunca se supo).

Un grupo de científicos llegados de varios países para estudiar esa plaga resolvieron bombardearlo con diferentes fungicidas; pero esto no dio ningún resultado y la plaga se extendía con mucha rapidez.
Se bombardeó con explosivos incendiarios, pero esto lo fragmentó esparciéndolo a mayor distancia.
Las explosiones causaron un incendio forestal de grandes proporciones, pero el fuego no detenía a la plaga.

Se decidió utilizar agua de mar para apagar el incendio. La sorpresa fue mayúscula para los científicos al notar que el agua de mar aceleraba su proceso de crecimiento y el mundo entero estaba en peligro si llegaba a los mares.

Se decidió evacuar a todos los habitantes de la isla por el peligro inminente que acechaba.
La plaga absorbió los cultivos de caña y seguía avanzando hacia otros cultivos.

Habían pasado varios días y los científicos no encontraban solución alguna.

La plaga avanzó hacia los cultivos de piña cuyos frutos se hallaban en estado de descomposición porque no habían sido cosechadas en su tiempo.

Cuando la plaga empezó a invadir los cultivos de piña, la parte que tocó los frutos se derritió lanzando al aire un gas con olor ocre.

De inmediato los científicos investigaron la causa de este fenómeno y se dieron cuenta que la plaga era susceptible al ácido aséptico.

Se importaron enormes cantidades de vinagre para conjurar el peligro.